Todos los debates son interesantes y si son sobre mi profesión, todavía más.  Con motivo de una reunión de profesionales de la gestión deportiva, tuve oportunidad de escuchar diferentes opiniones sobre el voluntariado en la organización de eventos deportivos.

Se escucharon voces diferentes, pero pareció normalizarse la “necesidad de contar con voluntarios para la organización de eventos deportivos”.  Eso sí, estos voluntarios debían ser informados de sus funciones, formados para desempeñarlas adecuadamente y asegurados proporcionalmente a la responsabilidad que asumían.

Como contraprestación, desde luego nada de nóminas.  Mucho cariño para agradecer su colaboración altruista.  Algún detalle, eso sí.  Relaciones personales cercanas mejor que incentivos económicos como recompensa a su insustituible labor.  “Los eventos sin voluntarios no tienen corazón”, “la relación con las empresas es más fría” apuntaban algunos organizadores de reuniones deportivas.

Claro, voluntarios para las tareas duras, poco reconocidas pero necesarias en una reunión multitudinaria.  Para montar una tienda online en la web del evento, alojar en sus hoteles a los participantes, u ofrecer servicios complementarios; para eso no.  Si puede haber beneficio económico mejor empresas con buena imagen que se llevan un buen “mordisco” a sus cuentas de resultado.

Algún pequeño empresario (pequeño y responsable añadiría) señalaba que conocía algunas pruebas deportivas profesionales y amateur en las que todo el personal estaba dado de alta en nuestro sistema de Seguridad Social. Y que incluso esas competiciones se habían valorado como un éxito organizativo. Pero claro, por aquello de pequeño y responsable (pequeño, responsable e incómodo añadiría yo), su opinión no se tomó en especial consideración.

Siento ponerme trascendente, pero es que trabajo en un Grado Universitario en el que formamos a futuros profesionales que esperan poder desempeñar su trabajo en este mercado voluntario que estoy intentando criticar.  ¿Qué les cuento mañana en clase? ¿Que tienen que trabajar gratis? No, mejor aún.  Que las grandes organizaciones forman a voluntarios para no contratarles a ellos.

Ponedle el adjetivo que queráis.  En esta web utilizamos mucho el de “informal”, pero en esta ocasión me parece devaluar el término.  Apoyar la organización de un evento deportivo necesariamente en los voluntarios me parece INJUSTO.  La responsabilidad social se construye entre todos.  Pero cobrando por nuestro trabajo.

Y mira que me prometí que sería políticamente correcto en este blog…