Cualquier momento es bueno para innovar, si la dicha es buena… Creo que el refrán no era así, pero nos puede valer.  Explico la situación: clase a última hora del viernes, todos mirando el reloj para marcharse, y yo nervioso porque pierdo la atención de mis alumnos.

Solución improvisada: poner el vídeo corto en el que aparecía yo mismo dando clase. Eso sí, relacionado con la temática de la clase.  Es decir, contar lo mismo que estaba contando en persona, pero a través de una pantalla.

Resultado: por lo menos silencio. No garantiza atención pero ayuda. Personalmente ha sido una experiencia enriquecedora y muy útil.

Mucha atención, que los canales de comunicación a los que estamos acostumbrados algunos docentes, quizás ya no sean los que leen, escuchan o ven nuestros alumnos.