La sociedad que construimos tiene que ser igualitaria.  No es la primera vez que hablamos de diferencias de género en Educación Informal.  Sin embargo, hoy toca hablar de igualdad.  De una forma justa, sin discriminaciones.  Poniendo el foco de atención en el trabajo diario de muchas mujeres, más o menos mediáticas, que dirigen sus proyectos empresariales con éxito.

Isabel Macías ya nos habló de las ayudas específicas a las mujeres como una cuestión controvertida.  Quizás una mujer luchadora no quiera ayudas artificiales.  Probablemente muchas mujeres tengan suficiente con disponer del mismo tablero de juego que todos.  Esa es la sensación que tuve en las jornadas Emprendimiento y Familia organizado por Smart Mum hace recientes fechas.

Tuvimos la sensación de estar es una reunión profesional de emprendedores.  Sin apellidos ni adjetivos.  Proyectos de todo tipo.  Directoras de proyectos con habilidades personales y profesionales muy diversas.  Incluso con la participación de hombres (entre los que se incluye nuestro jefe, Héctor Gutiérrez).

Y es que los proyectos son las personas que lo dirigen.  Pero eso, personas.  No abogados, ingenieras, médicos o profesoras.  Simplemente personas con capacidad de liderar un grupo humano o gestionar recursos materiales y económicos.  Claro, estas personas pueden ser hombres y/o mujeres; pero esa no es la clave.  A pesar de la sociología, todos somos diferentes.  La capacidad para emprender es cuestión de formación, oportunidades y capacidad de adaptación, independiente de la variable género.

Sin duda, en nuestro contexto social, las barreras que pueden encontrar los hombres y mujeres a la hora de desarrollar su profesión pueden ser distintas.  Aunque algunas de las que se sugieren podrían ser discutibles.  El cuidado de los más pequeños o las tareas domésticas no son una limitación para las mujeres.  Esas obligaciones familiares son eso, de la familia; si los niños son muy pequeños, son de la pareja.  Pero insisto, de todos.

Nos quedamos con ganas de poder profundizar en la formación.  Es decir, compartir experiencias es un paso.  Pero el proceso de desarrollo personal y profesional necesario para alcanzar el éxito es cuestión de trabajo y tiempo.  Por ello, pensamos que un formato de “seminario permanente para emprendedores” podría tener mayor repercusión sobre el crecimiento empresarial de nuestra Comunidad Autónoma.

De todas formas, siempre merece la pena reunirse para aprender.  Agradecemos enormemente a Ibercaja y Smart Mum, así como a todas las asistentes, el trabajo por construir nuestra sociedad con independencia de la variable género.  Ah, y aunque sea secundario, agradecemos que nos hayan permitido compartir estas jornadas con ellas.

Gracias a todas