Nuestra sección de cocina no es un repositorio de buenas recetas.  Más bien, es una colección de experiencias que te pueden ayudar a comer en familia y con amigos.  Desde un punto de vista nutricional queremos acercarte los últimos avances científicos.  Pero en un concepto más amplio de alimentación, nos apetece ayudarte a cocinar mejor, a conocer los productos de tu tierra y a vivir experiencias culinarias enriquecedoras.

La experiencia culinaria de hoy es inspiradora.  Y nos explicamos.  Comer es algo más que ingerir alimentos.  Dentro de casa, cocinar con cariño y con gusto estético es un bien cultural para la familia.  Cuando esto último te ocurre en un restaurante, la experiencia puede generar placer, sonrisas, nuevas ideas y, desde luego, ganas de volver.

Hace unas semanas el hermano de una amiga de Educación Informal inauguró un pequeño restaurante en Zaragoza.  El éxito estaba garantizado, pero nadie dijo nada por aquello de la mala suerte.  El restaurante se llama “La Trastienda”, y ya lo hemos estrenado.

Tras disfrutar de una cena en familia, hablar con los creadores de “La Trastienda” y pensarlo mucho, hemos decidido crear este post.  Que es cualquier cosa menos publicidad.  Es más, si no nos hubiera gustado lo estaríamos criticando (quizás sin decir el nombre).

Para no alargarnos excesivamente, ahí van las que para nosotros son la clave del éxito:

  • Formación profesional del director del negocio.  Pero formación de esa que ha costado años porque has querido comprobar de primera mano lo que ocurre en toda la “cadena de montaje” de un restaurante
  • Experiencia en el sector de todos los miembros del equipo.  Los camareros conocen una barra y la sala, las cocineras (aunque parezca una obviedad) saben lo que es cocinar profesionalmente.
  • Orden y limpieza.  ¡Cómo brillan las copas! ¡Y los baños!
  • Atención al cliente.  Pedir disculpas por servir un plato a tiempo, ofrecer una mesa libre a personas que puedan pensar que están reservadas, hacer recomendaciones a los comensales preguntando por sus gustos personales…
  • Cuidado de los detalles.  Ofrecer un postre a un niño o contar con algunas de las intolerancias más habituales para diseñar la carta.  Decorar el local con gusto o que un amigo se ofrezca a crear una jardinera de apariencia irrelevante.
  • Reuniones de equipo diarias para mejorar el servicio.  Pero de las de verdad, de criticar el servicio de las cenas y cambiar los procesos de elaboración de un plato para no volver a repetir los errores.
  • Pasión por el trabajo.  El jefe el primero, dirigiendo con una sonrisa y cuidando del equipo.

En esta sociedad en la que vivimos, lo normal es cada vez más raro.  Por eso el equipo de “La Trastienda” triunfará.  Intuimos que no tendrán una estrella Michelín, pero es que tampoco la quieren.  Quieren ofrecerte su mejor croqueta, unos huevos rotos con fondo marinero buenísimos y una penca de acelga gratinada que se vende sola.

Y aquí está la inspiración,  llevamos 15 minutos escribiendo esta entrada con una sonrisa.  Eso nos hace crecer.  Hemos cambiado nuestro menú de Navidad.  Va a tener una interpretación de esa penca gratinada.  Y llevamos un mes cocinando y presentando la comida en casa con todo el mimo del mundo.  Pensando que debería ser digno de servirse en “La Trastienda”.  ¡Fijaos que mes llevamos en la cocina!

La evolución culinaria de este país está generando cultura de alto nivel en todo el mundo.  ¡Qué no pare esta revolución de los que quieren dar lo mejor de sí mismo a sus comensales!