Desde hace 20 años trabajo como maestro en centros educativos.  En todos los centros, los conflictos están a la orden del día.  Para resolverlos, puedes cursar incluso un máster.  Pero a menudo, lo importante está en las cosas pequeñas.  También en educación, los detalles son la clave.

El caso de hoy: tras una discusión en una aula, un alumno se encierra en un baño.  Entre varios profesores, consiguen convencer al alumno de que, quizás, dentro de ese cubículo no esté la solución.  Aunque la historia parece que va a terminar mal, todo se resuelve en 20 minutos.

¡Pero qué 20 minutos! Mi decisión ha sido sentarme a escuchar al alumno.  Hay cosas de las que el pequeño me ha contado que suenan a autoestima, a dificultades en la gestión emocional o, simplemente, a adolescencia.  Hablar en voz alta puede ayudarnos a reflexionar sobre nuestros problemas.  Y a encontrar soluciones.  Si la persona que tenemos frente a nosotros, guarda el móvil y nos escucha, ya ni te cuento.

Para estas Navidades, quizás el mejor regalo que podemos hacerle a nuestra familia sea PASAR MÁS TIEMPO con ellos.  El tiempo de calidad, es educativo.  Es más, que no quede en el mes de diciembre ni sea un regalo.  Dedica tiempo a las personas que te importan, insisto, es educativo.