Esta semana hemos estado hablando de alumnos.  Los hemos defendido y criticado a partes iguales.  Hoy nos toca profundizar en lo que puede ser la sociedad del futuro.  Que inevitablemente estará construida sobre conceptos tecnológicos que dominan las nuevas generaciones.  Por ejemplo, los ESPORTS.

Los ESPORTS son un fenómeno industrial relevante.  No sé si se pueden considerar un deporte.  Pero, sin duda, son una oportunidad educativa real; de presente y de futuro.  El debate social se centra en la violencia de los videojuegos y en el sedentarismo de sus usuarios.  Ellos hablan de regulación de los contenidos en función de las edades y de habilidades motrices específicas para el control de robots y drones.  Lo que es obvio en la discusión es el choque generacional.

Los más conservadores en este tema temen enfermedades futuras y problemas sociales.  Si profundizáramos un poco, quizás lo que les da miedo es perder su trabajo por no estar preparados para esta revolución.  Los defensores del uso educativo y deportivo de los videojuegos centran su atención en el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la plataforma de juego ideal, y en la posibilidad de integrar a todos los públicos de todo el mundo.

A mí me preocupa hacerme mayor y no entender el debate.  Quizás me preocupen otros problemas éticos: a quién protege un coche autodirigido, cómo decide un robot durante una cirugía, o a quién ataca un ejército de drones.  ¿Ciencia ficción? No lo creo.  Creo que el debate está servido, que hay asuntos controvertidos, pero que esta revolución es imparable.

En cualquier caso, quiero tener la mente abierta para avanzar en los problemas que mis alumnos y mi hijo puedan tener en el futuro.  Al final, son quienes tienen que pagar mi jubilación.